La necesidad de una formación continuada es evidente en todas las profesiones, pero más aún en campos como la salud mental, donde están en juego tanto la calidad de vida de las personas con trastornos psicopatológicos como en ocasiones la vida de las mismas.
La finalidad de esta formación es que el alumno sea capaz de evaluar y abordar los distintos problemas de la forma más adecuada posible, capacitándolos para la atención clínica propia de su ejercicio profesional, constituyendo así el paso ideal que este colectivo necesita de la teoría a la práctica clínica.